A la hora de contratar un seguro de hogar hay que tener en cuenta que el precio varía en función de elementos como las coberturas, modalidades, daños estéticos..., a lo que añadimos algunas características propias de la vivienda. Por ejemplo, es importante analizar si es la primera o la segunda vivienda, si es un piso o un chalé, si es un bajo o un ático, si tiene puerta blindada, rejas u alarma, además de considerar dimensiones y materiales usados para la construcción.
Ante todos estos elementos a considerar se nos plantea el problema: ¿qué compañía elegir? Sin duda, los precios son muy diferentes y conviene comparar, pero eso no basta. Es necesario asegurarse de que la póliza cubra lo que a nosotros nos interesa, y no más o menos. Por ejemplo, no tiene sentido asegurar 6.000€ en joyas si nuestra bisutería tiene poco valor.
Lo más importante, sea cual sea la compañía aseguradora elegida, es que incluya, al menos: una responsabilidad civil no menor de 150.000€, aunque deberíamos optar por los 300.000€. Debemos procurar que nos cubra en casa, en la calle, como peatones o ciclistas, a toda nuestra familia y al personal doméstico (profesores a domicilio, canguros...)
A esta regla general hay que añadir los daños por agua (los más frecuentes) sin limitaciones en la reparación y en la búsqueda de averías, y zonas como el trastero y la plaza de garaje, si fuera el caso. Además, algunas compañías ofrecen bonificaciones de entre el 5% y el 15% a sus buenos clientes si no tienen ningún siniestro, punto que interesa a todos los consumidores.